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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Huelga General

A falta todavía de comprobar el alcance de la huelga general a nivel nacional, la impresión facilitada después de pasear esta mañana por Palma ha sido, en tanto que huelguista, descorazonadora: La normalidad ha sido y es la tónica a pie de calle. Los comercios, salvo muy contadas excepciones, han abierto sus puertas, ya sea pequeñas empresas como grandes superficies. Los bancos presentan una imagen de evidente normalidad. La práctica totalidad del personal administrativo de la Conselleria de Educació parece haber acudido a trabajar. Las paradas de autobús no registraban aglomeraciones.
Entonces, paseando en bicicleta por el centro de la ciudad, me han venido a la cabeza unas palabras que me dijo mi padre hará dieciocho años, a raiz de la huelga general de 1992, que fue más bien un fracaso. Mi padre, recordando la huelga previa, la de 1988, que consiguió paralizar el país y que el gobierno negociara, me insistió en que tuviera cuidado al salir a la calle. Por si se daba alguna situación violenta. En Santander, por aquel entonces, los trabajadores de los astilleros todavía tenían fuerzas, aunque mermadas considerablemente, y más que razones para protagonizar algo de jaleo.
Luego me viene a la memoria las recientes protestas en Grecia. Así como titulares de algunos periódicos alarmando a la población sobre posibles réplicas en nuestro territorio.
La comparaciones no dejan de ser odiosas.
Como educador, me pregunto qué les estamos enseñando a nuestros hijos con esta huelga. ¿Que el gobierno puede actuar a su antojo y que la objeción de conciencia, la protesta, están derrotadas antes de que tengan lugar? ¿Que lo único que cuenta es la resignación? Tiemblo de pensar en lo que está por venir. Y no sólo nos lo tendremos merecido, sino que además no tendremos derecho alguno en protestar entonces. Nuestro silencio nos ha condenado.

martes, 11 de mayo de 2010

Nueve vidas


Nueve vidas de mujer. Nueve episodios anecdóticos que se acaban entrecruzando para darnos a entender que todos formamos parte de una unidad.
Una presidiaria, una mujer embarazada que se tropieza con un antiguo amor en el súper, una joven de prometedor futuro pero que debe resignarse a cuidar de su padre inválido, una esposa que harta de su insatisfactorio matrimonio se plantea engañar a su marido, una viuda y su hija pequeña, una enferma de cáncer de mama a punto de ser operada... son algunos de los personajes que desfilan a lo largo de esta película pequeña pero que habla de grandes cosas, alternando las alegrías y tristezas que constituyen el sempiterno fluir de la vida.

Lo mejor:
- El episodio del súper.
- Grandes interpretaciones.
- La variedad de las relaciones personales presentadas.
- Comprobar que con pocos recursos todavía pueden rodarse grandes películas (bueno, ésta es del 2005, mucho han cambiado las cosas recientemente).
- La cámara en los planos continuos.
- La sensación de curiosidad que invade al espectador al abordar cada nueva escena por lo que respecta a lo que va a averiguar de los personajes.

Lo peor:
- La artificialidad de algunos episodios.

Para más información, clickar aquí.

lunes, 1 de febrero de 2010

El Efecto Adelaida. Los Chicos de la Tierra.

Lo reconozco aquí y ahora, y por tanto públicamente: Hace falta muy poco para ilusionarme y hacerme saltar, cual resorte, en un maelstrom de dedicación y actividad. Pero tras leer la declaración de principios del proyecto Alerta Pingüina no puedo sino reconocer que muchos otros, sin duda más reticentes y/o remolones, sucumbirían a sus encantos.
Valga esta diatriba como introducción a este pequeño librito (diminutivo que sólo se le puede aplicar con propiedad a su formato) que ha caído en mis manos y que firman Carlos Pons Olivares, escritor integrante de esta guerrilla urbana cultural pero sin boinas que es Alerta Pingüina, y Alejandro Xamena, que habiéndose encargado del diseño y la maquetación ha obtenido un resultado de lo más "cuco".
El Efecto Adelaida. Los Chicos de la Tierra es la primera parte de una historia serializada que me atrevería a encuadrar dentro del género de la ciencia ficción, y que participa de ese espíritu alegre y comprometido que orienta el proyecto bajo cuya ala se cobija. Un ideario en buena parte revolucionario que persigue la difusión artística y cultural en todas y cada una de sus posibles expresiones, imbuído de un espíritu que casi me atrevería a describir como lúdico y con la voluntad de llegar al mayor número posible de receptores. La calle se convierte, así, en el campo de batalla para estos chicos y chicas que buscan despertar y agitar conciencias a la par que hacer pasar un buen rato a quienquiera que decida prestarles atención.
Los Chicos de la Tierra es el primero de un total de cinco volúmenes que componen la serie y que es de esperar que antes o después vean la luz, aunque sea echando mano de la autoedición como es el caso que nos ocupa.
Hacía tiempo que no disfrutaba tanto leyendo algo, y por disfrutar me refiero a una explosión de carcajadas que amenaza con desencajar tu mandíbula. ¿Acaso reconozco aquí algo así como la mano sutil del novelista fantástico Terry Pratchet a la que se podría añadir unas gotas del humor surrealista del grupo Monty Python? Pero que estas líneas no os lleven a engaño; Carlos Pons tiene un estilo personal propio, simple aunque muy efectivo, que se auna con una historia que atrapa la atención del lector desde la primera página, que se desarrolla a buen ritmo, depara algunas sorpresas y acaba por generar un interés patente que pervive una vez finalizada su lectura. Vamos, que no es moco de pavo.
¿Pero de qué coño va? Um, podría hablaros de paradojas multidimensionales, el descubrimiento de lo que de verdad significa el Amor, una revolución vital en contra de un sistema apático y monocromo, Hombres-Hongo, Bestias maullantes y así un largo etcétera. Apuesto a que os habéis quedado igual. ¿Acaso creíais que os iba a contar algo más? Amos, anda! Pringaos un poco, salid a la calle y buscad una copia, gratuíta para más señas (seguro que este adjetivo os termina de decidiros). Se dice que hay copias repartidas por diversos lugares.. la UIB, Gotham Còmics, Tunnel, el Guirigai... y si la caza y captura de libros no es lo vuestro siempre podéis poneros en contacto con Alerta Pingüina.

miércoles, 15 de julio de 2009

Northern Lights (La brújula dorada), de Philip Pullman


Vale, resulta que la trilogía fantástica de Philip Pullman que responde al título de His Dark Materials (cuya primera entrega es precisamente el libro que me propongo reseñar aquí) quedó en tercer lugar en una encuesta de la BBC que tenía como objetivo averiguar cuál era el libro favorito del Reino Unido; el año, 2003. Dos años después Phillip Pulman recibía el Astrid Lindgren Memorial Award, uno de los premios de mayor fama mundial por lo que se refiere a literatura infantil.
Por otro lado, en 2008 pudimos ver la adaptación de este libro en pantalla grande, con el título de The Golden Compass (La brújula dorada), película que cuenta con la participación de dos pesos pesados de la actual industria cinematográfica estadounidense, Nicole Kidman y Daniel Craig, y cuyo estreno propició cierta polémica instigada por miembros pertenecientes a círculos de inspiración cristiana que condenaban la figura y obra del literato inglés.


Valga esta introducción como explicación parcial de los motivos que me llevaron a adquirir esta novela en un aeropuerto de Londres. No hacía mucho que había visto la película, de la que reconozco que tan sólo me sedujo su ambientación, y me pareció que ya era hora de leer algo de un autor cuyo nombre aparece constantemente en las listas de “imprescindibles” de la literatura fantástica.
Así que creía que tenía ante mí un libro (más) dirigido a un público adolescente: Estaba equivocado.

Northern Lights acontece en un mundo que recuerda bastante al que refleja cualquier volumen de Historia que retrate el ocaso de la época victoriana y los principios del siglo XX, abarcando quizás hasta el estallido de la primera guerra mundial. Y qué mejor como muestra que un botón: La primera de las tres partes que componen esta novela recibe el título de “Oxford”, lugar donde está emplazado el College donde vive Lyra, la niña protagonista de la historia.
Ahora bien, el universo de la novela es, ante todo, fantástico, carácter que queda claro, ya desde la primera página, al presentarnos a Lyra y a su “daemon” (pronúnciese “demon”), Pantalaimon, un ser capaz de asumir diversas formas animales y con el que se encuentra íntimamente ligada. Pero Lyra no es, a este respecto, un ser excepcional, ya que (casi) todos los seres humanos presentan esta singular característica: hombre (o mujer) y daemon forman un único ser; nadie puede separarse definitivamente de su daemon por propia voluntad (de hecho, la separación física, reducida a unos pocos metros, causa una angustia insoportable).
Pero existen otros elementos que avalan la naturaleza fantástica de la obra: La simultaneidad de mundos paralelos, una hipótesis científica que atenta contra el dogma de una Iglesia con amplias cuotas de poder e influencia; relacionado con este concepto se encuentra otro, el del “Polvo”, una misteriosa partícula elemental en torno a la que gira gran parte de la historia, y que es temida por el estamento eclesiástico, que la equipara al concepto de pecado original; las brujas, seres inmortales que se agrupan en clanes y que poco o nada tienen que ver con el mundo civilizado; los “panserbjornes”, u osos (polares) acorazados, constituídos en una sociedad hermética donde la fuerza y el honor son valores de probada valía.
Aparte de estos elementos, el universo de Northern Lights contempla la magia y lo sobrenatural, aunque apenas tienen un papel en la historia y, cuando surgen, a menudo detrás de ellos se encuentra una explicación de carácter pseudociéntifico (por ejemplo, la existencia del “Polvo” sirve para entender cómo funcionan algunos artilugios).

El argumento de Northern Lights gira en torno a una búsqueda que se desarrolla a varios niveles y que lleva a cabo la joven Lyra, proceso en el que irá descubriendo en qué consiste, a fin de cuentas, este gran y apasionante misterio que es la vida.
Lyra se embarca en una gran aventura por amistad y amor, valores que desempeñan un protagonismo indiscutible en la obra y cuya mera alusión podría servir para desmontar muchas de las críticas que pueden leerse en internet y a las que ya he aludido al comienzo de esta reseña. Por supuesto Lyra fracasaría en sus objetivos de no ser por su inteligencia, así como por un individualismo e independencia que irá gradualmente descubriendo a lo largo del camino.
Posiblemente aquí reside el quid de la cuestión y la base para las críticas que le han llovido a Pullman, ateo reconocido, pues ese individualismo sólo parece admitir la idea del hombre (y la mujer) en el esquema de las cosas. Añadamos, además, que la Iglesia que presenta en su relato (recordemos, fantástico), se acomode más a la de la Inquisición española que a la del anglicanismo del XIX. O que se aluda a la falsedad de sus principios TEOLÓGICOS. No es de extrañar, pues, el “revuelo” creado por un puñado de fanáticos que han llegado a calificar a Pullman como un “Anticristo” más (sin reparar en lo poco apropiado del término usado).
Pero volvamos a Lyra y a su periplo vital en pos de la adquisición (o entrada) del status de adulto. Ésta es, precisamente, una idea importante a la que se ha referido el propio autor en alguna entrevista, al señalar que lo que todo niño quiere es, después de todo, hacerse mayor. Un proceso que no es fácil, por supuesto, y que queda perfectamente reflejado en la historia que se nos cuenta: Lyra, huérfana de padre y madre, abandona la seguridad del College, proporcionada por el director de la institución y toda una serie de intelectuales (repárese en la naturaleza masculina de estos personajes, acorde al espíritu y sociedad victorianas), para embarcarse en una aventura incierta, en cuyo transcurso aprenderá lo injusta que es la vida, en especial para los niños. Y es que el abuso del menor es uno de los puntos más oscuros y al mismo tiempo importantes de Northern Lights, que se manifiesta a varios niveles, desde el maltrato psicológico hasta abominables experimentos que recuerdan a los llevados a cabo por el régimen nazi.
Podríamos quedarnos aquí en lo que a variedad temática se refiere, pero lo cierto es que Pullman toca otros, de forma tangencial y secundaria. Y ha de reconocerse que no son precisamente frívolos o insustanciales: El clásico debate entre destino y libre albedrío, o la defensa de la naturaleza auténtica del individuo son ejemplos de ello.

Sirvan todas estas consideraciones para afirmar que la novela se desmarca de otros ejemplos de "literatura juvenil" (Narnia, Crónicas de Spiderwick, Harry Potter) que, curiosa coincidencia, también han sido llevados a la gran pantalla recientemente. Northern Lights huye del mero afán de evasión que suele atribuírsele, generalmente, al género fantástico, para explorar (y explicar) ámbitos propios de la persona y del mundo con los que aquélla tiene que lidiar diariamente, desde un punto de vista, parcial por supuesto pero que denota una profunda convicción ideológica, de arraigada base humanista.

Llegados a este punto de la lectura (si es que habéis aguantado) quizás os preguntéis.. ¿Pero está bien el maldito libro o qué? Pues…
Pullman demuestra que sabe narrar, manteniendo un ritmo que atrapa al lector desde el principio de la historia y que se cimenta en una ambientación original, incógnitas que progresivamente se van desvelando y personajes carismáticos, algunos de los cuales, además, se alejan poderosamente de las convenciones del género.
Precisamente en lo que respecta a este último punto, he de admitir que me ha sorprendido gratamente la protagonista, Lyra, habida cuenta de la impresión negativa que me suscitó su personaje en la adaptación cinematográfica. Como también son de obligada mención el lacónico Iorek Byrnison, un oso acorazado, caído en desgracia tras ser condenado al ostracismo, y que acaba ayudando a Lyra en su búsqueda; o el severo y enigmático Lord Asriel, tío de la pequeña.
Se le ha criticado a Pullman que a menudo tan sólo aboceta a sus personajes, sentencia que tan sólo puede aplicarse a los secundarios y, desde mi punto de vista, aun con ellos juega el autor con estereotipos que les confieren un carácter y una fuerza ausentes en otros autores.
En el aspecto “negativo” he de admitir que no me han acabado de gustar algunos recursos que utiliza Pullman al contar la historia y que parece sacarse de la manga, ya que en alguna que otra ocasión resultan forzados y socavan la coherencia de la trama aunque sea a favor del componente dramático y/o expresivo.



En definitiva, un inicio brillante para una saga que se entrevé dotada de un carácter épico indiscutible; un libro que se desmarca de la evasión pura que viene siendo habitualmente atribuida a un por ello maltratado género fantástico, para incorporar una dimensión que busca explicar el mundo en el que vivimos y aportar acaso una justificación moral de carácter humanista; una novela emocionante, al tiempo que emotiva, divertida y cruda, abierta a numerosas lecturas y que captura con acierto el paso de la infancia a la adolescencia, momento en el que, de forma repentina, la vida pasa a representar todo un desafío lleno de contradicciones.

Para saber más:

-Philip Pullman, página oficial.
-La película se toma muchas licencias respecto al libro, a pesar de que sigue con bastante fidelidad la historia original durante una parte importante del metraje. De hecho altera el orden de la estructura del libro y suprime el desenlace. Por no hablar del enfoque más infantil por el que optó la película. Lo cierto es que la cinta fue un fiasco comercial y no es de esperar que se rueden las secuelas.

miércoles, 8 de julio de 2009

Hacia rutas salvajes, de Jon Krakauer


Hace un par de años Sean Penn dirigió Into the Wild (Hacia rutas salvajes), una película centrada en la vida y muerte de Christopher Johnson McCandless, un joven de 24 años que, una vez finalizada su carrera universitaria se embarcó en una solitaria aventura recorriendo Estados Unidos haciendo autostop, con su último objetivo puesto en las agrestes tierras de Alaska, donde pretendía sobrevivir sólo con lo que la naturaleza le proveyera.
Cautivado por aquella cinta sobre la que ya expresé alguna que otra opinión en su momento en este mismo blog, me hice con una copia del libro, de homónimo título y escrito por Jon Krakauer, que le sirvió de inspiración.
Hacia rutas salvajes, editado aquí por Ediciones B en su colección Zeta Bolsillo, es un intento de reconstrucción tanto de la figura de Chris como de los motivos que le llevaron a hacer lo que hizo fruto de la documentada investigación de Jon Krakauer, alpinista y colaborador de la revista Outside, en cuyas páginas publicó un reportaje sobre la muerte de Chris al poco de descubrirse su cadáver. Dicho artículo generó una respuesta del público como nunca antes se había visto en la historia de la revista, llegando a la redacción de la publicación numerosas cartas cuyos puntos de vista se movían entre la admiración y la condena.
Jon inmediatamente se sintió identificado con Chris en determinados aspectos de su vida y forma de pensar, hasta el punto de desarrollar una obsesión que le llevó a investigar los pormenores del que había sido su viaje desde el mismo instante en que se graduó en la universidad de Atlanta, en el verano de 1990, y su muerte dos años después por inanición al borde de la Senda de la Estampida, una ruta muy poco frecuentada que serpentea a través de los valles próximos a la Cordillera Exterior de Alaska. De hecho dos de los capítulos del libro narran un acontecimiento de vital importancia para Krakauer que sirve para explicar al lector el origen de su fascinación por McCandless.
El libro parte de los testimonios de las personas con las que Chris trabó amistad en su vagabundeo por diversos estados, así como de su familia, y por lo que a los hechos objetivos en torno a la vida del joven debe decirse que la película es muy fiel a lo que nos cuenta el libro.
De todas formas de la obra de Krakauer se deduce un aspecto de obligada aparición para cualquiera que en un momento u otro haya sentido fascinación o cuanto menos curiosidad por el joven McCandless: ¿A qué obedecía su razón de ser? La pregunta, en sí misma, ya es un síntoma revelador de la racionalidad que envuelve nuestras tristes vidas. ¿Qué lleva a una persona a romper todos sus vínculos familiares y de amistad? ¿Qué encuentra tan fascinante en la Naturaleza como para llevarle a tomar la decisión de echarse a la carretera? ¿Por qué abandonar las comodidades del primer mundo, aunque éstas tan sólo cubran las necesidades básicas? ¿Cómo entender un radicalismo donde hasta el dinero es concebido como un obstáculo que es preciso destruir? ¿Por qué dejar de lado la precaución en una aventura de semejante calibre?
No es de extrañar que a Chris se le tachara de irresponsable, cuando no de loco o suicida, calificativos con los que Jon Krakauer disiente profundamente y que trata de rebatir en su obra a partir de un estudio comparativo con otras figuras similares, ya sea contemporáneas como pasadas, y en el que también tienen cabida argumentos de amplio espectro, ya sea de carácter psicológico como antropológico, abordando de paso la imagen que el norteamericano ha tenido, históricamente, de la frontera. Todo con tal de proporcionar una imagen quizás a más acorde a lo que en verdad debió ser la realidad y que, a mi modo de ver las cosas, se encuentra en gran parte ausente en la película, lo cual explicaría muchas opiniones de espectadores que oí y leí entonces en las que se atacaba el para ellos reprobable proceder de Chris, que no diferían, a grandes rasgos, de las que desencadenó la publicación del reportaje original en la revista Outside.
El libro, por tanto, proporciona una visión de Chris mucho más compleja que la película, no exenta del componente emotivo que ésta tenía (de hecho, en la obra de Krakauer los padres de aquél tienen un mayor protagonismo).
Me atrevo a decir que la lectura de Hacia rutas salvajes es un proceso envuelto en una evidente fatalidad que viene dada al conocer de antemano la muerte del joven McCandless, sensación que es aun más terrible habida cuenta de la excepcional personalidad de la que hacía gala el muchacho.
Una lectura sobre un tema a priori desconcertante que a medida que se desarrolla puede convertirse en apasionante aun en su crudeza. Una mirada al abismo, sobre vuestra cuenta y riesgo.

miércoles, 10 de junio de 2009

El gigante dormido

El error de nuestra clase política es que, como con el hombre del saco, no cree en la existencia de un "gigante dormido" constituído por toda esa ingente masa que no vota en los procesos electorales.
Después de las recientes elecciones unos se lamentan y otros se dan palmaditas en el hombro, pero nada de ello importa en último término.
Más bien deberían llevar a cabo un ejercicio de regresión a su infancia y empezar a volver a creer.

jueves, 21 de mayo de 2009

Los desmanes de la Iglesia (católica)

Otra vez parte del estamento eclesiástico católico irlandés se encuentra en el punto de mira de los medios:

viernes, 24 de abril de 2009

Educación diferenciada y vacío legal

Leo en El Público que el portavoz del PP en lo concerniente a Educación en el Congreso, Juan Antonio Gómez Trinidad ha dicho:
No se puede retirar las subvenciones a los colegios de educación diferenciada sólo por el hecho de que separen a niños y niñas.

Lo cual venía a cuento de la decisión anunciada por algunas comunidades autónomas que apuntaba a la retirada de los conciertos económicos a aquellos centros de enseñanza que han optado por la educación diferenciada.

Así que sale a colación la LOE (Ley Orgánica de Educación), que en su artículo 84.3 dice que en ningún caso habrá discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión.El problema viene cuando cada Administración interpreta la ley en función de su propia filiación ideológica (o sea, la de los políticos de turno) y a la naturaleza de los centros existentes en su territorio, amparándose para ello en una evidente indefinición por lo que respecta al concierto económico (o sea, si la Administración se encarga o no de pagar a los "profesionales" encargados de esa educación).
En efecto, la LOE no concreta gran cosa en este terreno; tan sólo existe una disposición adicional, la 25, según la cual se establece que los colegios mixtos serán objeto de atención preferente y prioritaria.

A partir de estas consideraciones vienen los juegos de palabras. Como el que "separar" no es lo mismo que "discriminar" (el propio portavoz del PP afirma que la educación diferenciada no es un modelo "discriminatorio"). Por tanto los hay que deducen que separar niños de niñas es algo perfectamente "legal". Y en función de esta presunta legalidad manifiesta habida cuenta las palabras recogidas en la LOE, dichos colegios e institutos que practican la separación en virtud del sexo solicitan la financiación pública. Aun así se quejan, y más ahora que cada vez más comunidades parecen adoptar la firme resolución de retirar sus conciertos económicos con esos centros de educación diferenciada. Así el propio Gómez Trinidad expone que la financiación de estos centros no puede estar al arbitrio del consejero de Educación de turno (ver link anterior). Lo cierto es que el asunto tiene cojones.
Sí, porque la educación diferencia
da va más allá en tanto que:
1) se argumentan razones psicopedagógicas para separar niños de niñas. Aquí la religión o la ideología no pintan nada, por supuesto. ¿A qué nos estamos referiendo con ésto? Al desarrollo y maduración diferenciados de niños y niñas de la misma edad. Separando ambos sexos, según esta tendencia, se mejora el rendimiento.
El investigador de la Universidad de Sevilla Francisco Lorenzo lo niega: "En estos centros la principal variable es el perfil socioeconómico, que es lo que más influye en el rendimiento". Se podría hacer otra réplica: Si la escuela busca la inserción dentro de un marco social, económico, político, cultural determinado (en definitiva, una realidad particular), ¿es válido ir en contra de un condicionante universal? ¿Acaso lo "normal" no sería crecer conociendo a esa otra parte con la que compartimos espacio y tiempo? Otros, psicopedagogos también, afirman que una educación integrada, palabras abundantes en el texto legislativo aparte de encontrarse de moda hoy en día, es inestimable en un aspecto sumamente preocupante de nuestra sociedad como es la violencia de género.
2) afirma su existencia diciendo que los padres deberían ser capaces de tener la libertad de elegir el centro de sus hijos. Y claro, retirar la financiación pública a estos centros equivaldría que las familias con menores recursos económicos no podrían optar a ello. Claro. Los conservadores siempre pensando en el bienestar social.
3) a estas dos consideraciones, ambas sostenidas por el señor Gómez Trinidad, se añade el hecho de que el honorable diputado afirma que este modelo está en crecimiento en todo el mundo, poniendo el ejemplo yanki. Hasta Obama, el hasta hace poco denostado por el PP, parece ser un partidario del modelo. Por supuesto que el señor Gómez Trinidad se olvida de quién está hablando y de sus circunstancias culturales actuales.

Qué queréis que os diga, uno ya está harto de tanta opinión política interesada, hipócrita y, ocasionalmente, desinformada. Lo peor es que el interés, a su vez, a menudo revierte en desinformación por parte del público. No entraré en polémicas como la desencadenada por la asignatura, materia o área de Educación por la Ciudadanía, pero creo evidente que algo pasa cuando un padre te pregunta si el bajo nivel formativo de sus hijos se debe a aquélla. La desinformación y la ignorancia beneficia al político en general. Las masas ignorantes siempre han sido fáciles de manipular. Y al final y en este caso los perjudicados, al menos en mi opinión, son nuestros jóvenes.


Fuentes consultadas: LOE
El Público
El País (digital)
Diariocrítico de la SOciedad, Cultura y Ocio

Nota: Tirón de orejas a El Público de hoy por afirmar que el artículo 84.3 de la LOE prohíbe el concierto económico con aquellos centros que discriminen a sus alumnos en función de su raza, sexo o religión.

Sobre Voltaire y los P2P

Leo en el periódico El Público varias cosas:

1) que la Coalición de Creadores de Industrias de Contenidos (que engloba a autores, entidades de gestión de derechos, productoras, discográficas y distribuidoras) y Redtel (que reúne a las principales proveedoras de acceso a Internet, excluyendo a Jazztel) tienen un pacto para acabar con las descargas de material audiovidual sujeto a derechos de autor. Su plan es pedir al Ministerio de Industria que bloquee las webs que ofrecen bajarse gratis contenidos sujetos a derechos de autor.
2) leo también que el Parlamento Europeo aprobó ayer extender el copyright para la música, de 50 a 70 años, en una maniobra de equiparación legislativa con Yankilandia.

A continuación pienso en el juicio de la semana pasada en Suecia contra The Pirate Bay, el primero si no voy muy equivocado que falla a favor del demandante. Un año de prisión y 2,3 millones de euros a pagar por los responsables, que tienen previsto recurrir, y más ahora que se ha dado a conocer que el juez que se ocupó del caso es miembro de la Asociación Sueca de Derechos de Autor.

Y entonces se me ocurre aquello que dijo un señor que respondía al nombre de Voltaire: Veinte volúmenes en folio no provocarán nunca una revolución; los peligrosos son los libros pequeños y de bolsillo a treinta céntimos.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Papi, cómprame un kalashnikov

Desde la página Kaos en la Red, una de esas noticias que no debería dejarnos impasibles.

Click on.

domingo, 8 de marzo de 2009

En el día de la mujer trabajadora...

- Las mujeres tienen prohibido trabajar fuera de casa.
- La educación está vetada a las niñas. La educación es exclusivamente masculina.
- La presencia femenina en radio y televisión está prohibida.
- Las mujeres tienen que ir cubiertas de la cabeza a los pies en la calle.
- El maquillaje está prohibido, así como pintarse las uñas.
- Los tacones están prohibidos (fuerzan al hombre a escuchar sus pasos en la calle).
- La risa femenina en público es inmoral.

Código Talibán.
De aplicación en amplias áreas de Afganistán así como en áreas fronterizas pakistaníes.

Fuente: El Público, sábado 7 de marzo

Campaña de Amnistía Internacional

viernes, 27 de febrero de 2009

Enseñando en una cueva

A continuación, unas fotos de la escuela de primaria Dongzhong, en China. Como podéis ver todo el complejo escolar está construído en el interior de una cueva. Las fotos datan del 2007.
Da que pensar.




domingo, 22 de febrero de 2009

Descenso a los infiernos con Vals con Bashir

Vals con Bashir: Donde 26 perros tienen mucho que decir

Ari Folman, el protagonista (y director) de la historia que se cuenta en Vals con Bashir no recuerda cuál fue su papel en la Guerra del Líbano del 82, en cuya invasión participó como un soldado israelí más. Pero la conversación que mantiene con un antiguo amigo y compañero de armas acerca de un sueño recurrente donde éste es acosado por una furiosa manada de perros le lleva a Ari a preguntarse el porqué no recuerda apenas nada de aquellos años de su vida que estuvieron marcados por la invasión del Líbano y la masacre de los campos de refugiados de Sabra y Chatila.
A partir de este momento Ari dedica todo su tiempo a reconstruir y revisitar un pasado esquivo a base de encuentros con antiguos camaradas. Un pasado que Ari descubrirá, poco a poco y para horror del espectador y donde para sorpresa del protagonista se hallan recuerdos que él creía ciertos cuando en realidad constituyen una mera construcción personal con vistas a salvar su cordura.
La película es muy dura, y en cierto sentido la técnica de animación que usa acentúa la crudeza de las imágenes, que alternan realidad y ficción onírica, singular combinación que se sirve de una acertada banda sonora que confiere aun más potencia expresiva al resultado final.
Pero por encima de las consideraciones formales y técnicas que atraen la atención del espectador desde el principio de la película, el film es muy interesante por la imagen que transmite de la guerra: Un absurdo que se pone en evidencia una y otra vez, de boca de los supervivientes que acompañaron a Ari en aquel conflicto que ha dejado hondas cicatrices en su memoria. Un testimonio de primera mano que sugiere cierto deseo de exorcizar demonios y que golpea al espectador de forma contundente. Un ejercicio de memoria histórica realmente necesario.
Hacía tiempo que no salía del cine tan afectado por lo que acababa de ver.

Reseña en la web de El Público.

sábado, 14 de febrero de 2009

Jesus Camp


Es el título de un documental que vi hace unos días y que se centra en la labor de una predicadora infantil perteneciente a un grupo evangelista norteamericano.
El documental es sobrecogedor en tanto que expone las prácticas de este grupo evangelista (abstengámonos de generalizarlas al conjunto de sus seguidores) en relación a la educación de los niños. Y lo es también en la medida de que se insiste que personas pertenecientes a estos círculos llegaron a alcanzar puestos políticos de responsabilidad durante el gobierno de Bush, práctica condenable por parte de otros miembros de la iglesia evangélica norteamericana.
Sin embargo, independientemente de la impía alianza entre asuntos mundanos y espirituales que a mí personalmente me parece tan poco natural para los tiempos que corren, lo realmente escalofriante es la labor doctrinaria que se lleva a cabo con los púberes. Niños y niñas que casi sin saber leer y escribir afirman ser capaces de dar sus vidas por Jesús en el marco de una inculcada conflictividad en torno a las creencias personales. La superioridad como valor incostestable y cimentado en la religión. La Verdad detentada por un grupo de personas bajo mandato divino. La criminalización de la Naturaleza del ser humano, manchada por el estigma del pecado. Y así podríamos seguir un buen rato...
¿Os imagináis a una niña de once años hablando del baile como acicate de los instintos carnales? ¿A críos de menos de diez años llorando ante la amenaza de Satán personificado en la figura de Harry Potter? ¿A un crío de siete años que se sacude en el suelo presa de un arrebato desencadenado por las palabras de su predicadora? ¿A niños y niñas vestidos de camuflaje bailando y golpeando unas batutas al tiempo que exaltan la supremacía de sus creencias religiosas por encima de las demás? ¿A un niño reirse de aquellos que no creen en el creacionismo? ¿A niños arrodillarse y besar los zapatos y manos de una figura de cartón representando a George Bush?
¿No? Pasa hoy en día, en Estados Unidos. Un país donde según el documental el 25% de la población es evangelista.
Y si no, clickad aquí y podréis verlo directamente.

lunes, 9 de febrero de 2009

Eluana


Eluana ha muerto hoy.

A pesar de Berlusconi, a pesar de su gobierno, a pesar de la Iglesia.

Y mientras tanto, aquí, los políticos de turno miran hacia otro lado cuando se habla de eutanasia.
Porque vivimos en un país donde la Iglesia todavía tiene mucho que decir. Porque al parecer, aferrarse al poder vale más que la dignidad de las personas.

Y algun@s nos estamos cansando ya del "Ahora no toca".

miércoles, 4 de febrero de 2009

Hipocresía papal

Benedicto XVI no se aclara. Serán cosas de la edad. O de la iluminación, que en estos días nunca se sabe.
Resulta que el 24 de enero rehabilitaba (o sea, se pasaba por el forro de los cojones una excomunio) a un obispo tradicionalista británico que negaba la existencia misma del Holocausto judío. Richard Williamson, el obispo en cuestión, había afirmado que "no hubo cámaras de gas" y que sólo "300.000 judíos perecieron en los campos de concentración nazis, en vez de seis millones".
Ante el aluvión de hostias que le cayeron al eclesiástico tradicionalista cinco días después, el 29 de enero, intervenía el jefe de los lefebvrianos del noreste de Italia, el sacerdote Floriano Abrahamowicz, que ni corto ni perezoso afirmaba que la "única cosa segura sobre las cámaras de gas es que se usaron para desinfectar".
Y hoy, 4 de febrero, el papa ( y con él la Iglesia católica) dice estar "turbado" por la negación del Holocausto.
¿Alguien me lo explica, por favor? No soy el único que se ha quedado en este estado de perplejidad. Y si no que se lo digan a la Canciller alemana de Estado Angela Merkel, que por aquello de que la negación del Holocausto es un delito tipificado por la ley alemana, se dirigió al papa con estas palabras:

Generalmente no es mi tarea como mandataria calificar o comentar asuntos de la Iglesia. Sin embargo, las cosas son muy diferentes cuando se trata de principios fundamentales y es un asunto fundamental que concierne directamente a Alemania el hecho de que a raíz de una decisión del Vaticano se esté dando vía libre a la idea de que el Holocausto es algo que se puede negar.No lo es. Y por eso se hace imperativo que el Papa y el Vaticano asuman una posición clara, que asuman consecuencias y aclaren, tajantemente, que no es posible negar el Holocausto y que manejar positivamente las relaciones con el pueblo judío es un impositivo indiscutible.

Ya sabéis, las teutonas tienen lo que hay que tener (a diferencia de otros que no dudan en bajarse los pantalones por asegurarse un par de millones de votos).
¿Y qué contestaron desde el Vaticano? Que las palabras de condena del papa eran "clarísimas".

Parece que habrá que enseñarles a estos señores la diferencia entre palabras y actos.
Por cierto, ¿cómo era aquella frase? Por sus actos los conoceréis (Mt 7-16).

Ahora no toca

Ahora no toca. Lo que no toca es discutir sobre la apostasía, revisar los acuerdos con la Santa Sede y reflexionar sobre la eutanasia. ¿Quién lo defiende? Pues PSOE y PP (¡Oh sorpresa! Al final estos dos van a estar de acuerdo en algo). El cuando es explícito, ahora, el día en que Zapatero recibe al secretario de Estado del Vaticano. Que sí, que las portadas de los diarios de izquierda resaltarán que de la Vega ha defendido la reforma del aborto y la asignatura de Ciudadanía ante el eclesiástico, lo cual está muy bien sí, pero en mi opinión no es óbice para que no se saquen estos otros temas.
Habrá quien diga que esos temas no interesan a la mayor parte de la sociedad española (y catalana, y vasca, y andaluza, y gallega y etc) por aquello que el 76% de la población se declara católica según el CIS de abril de 2008. Ahora bien, deberíamos matizar que sólo el 15% se declara practicante.
Mientras tanto la conferencia episcopal echa pestes por aquello que Zapatero se relaciona directamente con el Vaticano sin contar con su divina mediación. Pobrecitos, mírales, todavía quejándose cuando el Gobierno ha aumentado su partida presupuestaria.
Y ya pueden venir los socialistas abogando por la laicidad del Estado, que así como juegan en el patio a mí al menos no me convencen. Si es que estas cosas sólo pasan aquí, ¿que no?

Fuente: El Público

domingo, 25 de enero de 2009

"Elige a Dios, vota No"

Con este lema la Iglesia católica se mete, otra vez, en los asuntos mundanos y concretamente políticos, para negar la nueva Constitución que el presidente de Bolivia, Evo Morales, ha presentado al pueblo en su conjunto para su votación.
Sí, niños y niñas, un referéndum popular para votar una nueva constitución para Bolivia, a la que se refundaría en caso de que la mayoría respalde en las urnas la propuesta constitucional.
Resulta que la nueva constitución (la decimosexta en la historia del país y primera que se somete a consulta popular) es socialista e indigenista (léase, consagra la equiparación de sus derechos con el resto de la población). Además instaura un Estado plurirreligioso, acabando así con la preeminencia del catolicismo.
Y como los obispos en vez de sangre roja como el resto de su rebaño tienen horchata y además son muy celosos con el tema de los monopolios han decidido hacer frente conjunto con los departamentos opositores, cuatro de los diez con que cuenta el país.
Hasta aquí todo muy comprensible, no?
Ahora bien, el gobierno de Morales actualmente cuenta con dos ayudas sociales de relevancia: El bono Juancito Pinto (una beca de 30 dólares para cada niño escolarizado) y la renta Dignidad (60 dólares para los ancianos que no tienen derecho a pensión).
Sigamos: Los departamentos opositores, que como el resto habían sido sangrados por multinacionales de los hidrocarburos hasta el proceso nacionalizador llevado a cabo por el presidente, se quejan porque ahora la renta que se obtiene de esta fuente de riqueza se usa para cubrir esas ayudas solidarias. Curiosamente, y según palabras de Gabriela Montaño, representante de Morales en Santa Cruz (el bastión opositor), la región gana cuatro veces más que hace unos años. Claro que la crisis no augura nada bueno para el nuevo año, esperándose que bajen los ingresos por gas.
Por supuesto, aquí quienes se quejan son la derecha (después de todo Evo tiene previsto fijar unos límites latifundistas que entran en claro conflicto con sus intereses), apoyados por los medios y, ahora también por la Iglesia.
Una Iglesia católica que, nuevamente, parece olvidarse de ese concepto llamado solidaridad con el desfavorecido.

"Mujeres en la guerra"

En el descanso que me he tomado para comer leo un artículo de opinión en El Público que da que pensar. Trata del papel de las mujeres en las guerras, y lo firma Carmen Magallón, directora de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz.
En un momento dado nos habla de la escritora Virginia Woolf y de cómo recibió unas fotos sobre los desastres de la guerra civil española en 1938. Junto a las fotos, el amigo que se las enviaba le pedía que escribiera cómo podían las mujeres contribuir a evitar la guerra.
De ahí salió Tres Guineas, un libro en el que invitaba a las mujeres a tener una actitud crítica antes las instituciones masculinas, rechazaba una actitud mimética de las mujeres respecto a los hombres como estrategia de avance social y les exhortaba a pensar el mundo desde sí mismas.
Una frase destaca especialmente, aquella que Virginia dirigió a su amigo:
"La mejor manera en que podemos ayudarle a evitar la guerra no consiste en repetir sus palabras y en seguir sus métodos, sino en hallar nuevas palabras y crear nuevos métodos".

miércoles, 21 de enero de 2009