Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de mayo de 2010

Nueve vidas


Nueve vidas de mujer. Nueve episodios anecdóticos que se acaban entrecruzando para darnos a entender que todos formamos parte de una unidad.
Una presidiaria, una mujer embarazada que se tropieza con un antiguo amor en el súper, una joven de prometedor futuro pero que debe resignarse a cuidar de su padre inválido, una esposa que harta de su insatisfactorio matrimonio se plantea engañar a su marido, una viuda y su hija pequeña, una enferma de cáncer de mama a punto de ser operada... son algunos de los personajes que desfilan a lo largo de esta película pequeña pero que habla de grandes cosas, alternando las alegrías y tristezas que constituyen el sempiterno fluir de la vida.

Lo mejor:
- El episodio del súper.
- Grandes interpretaciones.
- La variedad de las relaciones personales presentadas.
- Comprobar que con pocos recursos todavía pueden rodarse grandes películas (bueno, ésta es del 2005, mucho han cambiado las cosas recientemente).
- La cámara en los planos continuos.
- La sensación de curiosidad que invade al espectador al abordar cada nueva escena por lo que respecta a lo que va a averiguar de los personajes.

Lo peor:
- La artificialidad de algunos episodios.

Para más información, clickar aquí.

domingo, 2 de mayo de 2010

Cthulhu (2007): Welcome home.. to the end of the world

Cthulhu (2007) es la enésima adaptación a la pantalla grande (aunque aquí nunca se ha estrenado en este formato) del universo creado por el escritor norteamericano H.P. Lovecraft, del que creo que os sonará de algo.



A favor:

- El rodaje en escenarios naturales y la fotografía.
- Intentar incorporar un componente dramático, el derivado del conflicto que experimenta el protagonista entre su homosexualidad y el rechazo por parte del pater familia, así como la inclusión del tema de la identidad personal, aspecto éste que vendría a concretarse en una discutible interpretación donde homosexualidad y freakismo se correlacionarían.
- Los guiños al universo lovecraftiano.
- Pone al espectador nervioso por momentos.
- Algunos aciertos iconográficos.
- Una perspectiva que intenta huir de los planteamientos de serie B de otras producciones similares (aunque se quede en declaración de intenciones en última instancia).
- Cthulhu no sale corriendo en cámara lenta cual vigilante de la playa (éste es para tí, Jaime). O sea, que se juega más a sugerir que a mostrar cosas chungas, lo cual viene a respetar el espíritu original.
- El homenaje a In the Mouth of Madness, de John Carpenter.
- Tori Spelling zorreando como sólo ella sabe hacer.


En contra:

- Guión endeble, concebido como sucesión de anécdotas faltas de coherencia (cuando no son directa y simplemente disparatadas).
- Quien mucho abarca poco aprieta: El guión plantea demasiados temas sin profundizar en los mismos ni conseguir resolverlos de forma mínimamente aceptable.
- Personajes poco o nada creíbles.
- La falta de credibilidad de los personajes se hace extensible a las actuaciones de los actores: ¿Es una actuación desastrosa o es fruto de la enajenación mental propia de un sectario?
- Ritmo tremendamente irregular.
- Efectos especiales propios de un amateur.

Resolución:

Para incondicionales del autor de Providence. Como mucho (o sea, no me busquéis si, aun reuniendo el requisito, no os gusta). Si no os aburre ya será todo un logro.

domingo, 25 de octubre de 2009

Aaarrghh!!! La guía del cine de terror y fantástico que deberías tener..

A veces, de hecho en contadas ocasiones, las cosas salen bien. Ayer por la noche fue un claro ejemplo.
El hecho, la presentación de un libro, escrito por Juan Carlos Ortega, quien regenta la palmesana cervecería Valhalla, y Raúl Toral. Ambos decidieron presentar su criatura, una mastodóntica guía del cine de terror y fantástico bautizada como Aaarrghh!!!, en dicho local, ayer por la noche.


La presentación pronto acabó derivando en una tertulia con la que los asistentes disfrutaron, repleta de anécdotas que dejaron entrever el cariño que los escritores sienten no sólo por un género cinematográfico sino por el medio en sí, desde la perspectiva rayana en lo mágico de la que sólo son capaces las generaciones para las que acudir al cine, aquellas míticas salas que paulatinamente han visto cómo se iban cerrando sus puertas, era todo un ritual y no una mera rutina consumista llevada a cabo en alienantes mega-centros comerciales.
El libro, imprescindible guía para cualquier fan de este género, y creedme cuando os digo que en esta afirmación no asoma gratuidad alguna, aborda cerca de un millar de películas y, a diferencia de otros títulos existentes en el mercado, se reseñan todas ellas, lo cual explica las casi setecientas páginas de las que consta dicho volumen. Otra singular característica que desmarca este libro de otros existentes en el mercado es la aproximación de "fan" que se usa para reseñar cada film, lejos del gafapastismo que se desprende de otras obras, enfoque que no va reñido con una falta de documentación, lo cual resulta en una lectura rigurosa, a la par que amena y divertida (cuando no desternillante).
El cariño por el cine y ,concretamente, por el género de terror, es otro de los alicientes para leer un libro repleto de información que a buen seguro el especialista sabrá apreciar. Y es que detrás de Aaarrgh!!! subyace toda una manera de entender el cine, alejada del efectismo infográfico y la insulsez creativa de hoy en día, y que apuesta por la artesanía y creatividad de unos profesionales injustamente olvidados y que hicieron posible esa magia que nos maravilló como espectadores.
La tirada de Aaarrgh!!! es limitadísima, apenas ochenta copias autoeditadas y cuyo precio, 25 euros, va destinado íntegramente a sufragar los costes de una edición de, como ya se ha dicho, cerca de setecientas páginas, que además incluye numerosas fotografías, tanto en blanco y negro como en color.
Os dejo con el texto de contraportada:

Los autores -que no leyeron El código Da Vinci- nos traen un recorrido por lo más destacado y también lo más casposo del cine de terror y fantástico, desde sus orígenes hasta la actualidad, a lo largo de 950 títulos pertenecientes a una veintena de países.
Unas páginas en las que tienen cabida pollos radiactivos, vampiros travestidos, bebés mutantes, zombies mendigos, dinosaurios de cartón, psicópatas eléctricos, hombres lobo universitarios, musarañas letales, caníbales gallegos, galletas asesinas, aliens calenturientos, espíritus lascivos, hombres pulpo, orgías necrófilas,... y un sinfín de recuerdos para todas esas generaciones que crecieron con este tipo de cine.

sábado, 29 de agosto de 2009

Salem's Lot (Phantasma II)



Tobe Hooper, director de la mítica La matanza de Texas, rodó en 1979 Salem's Lot, miniserie para televisión que aquí conoceríamos como Phantasma II (sí, no podría ser más absurdo), y que adaptaba una de las novelas más famosas de Stephen King, uno de los autores que posiblemente más obras suyas ha visto llevadas a la pequeña o a la gran pantalla, con una suerte de lo más variopinta.
En este caso Hooper tenía un presupuesto de lo más modesto para ponerse manos a la obra con una aparente historia de vampiros que, como buen best-seller del escritor nacido en Maine, aprovecha para diseccionar la sociedad norteamericana de la época, centrándose en las pequeñas miserias propias de las gentes que habitan un pueblecito. Y la verdad, con el ahorro de medios que Hooper contaba para esta miniserie para televisión he de decir que el resultado es más que digno: La ambientación recibe una especial atención como elemento que pone al espectador en tensión, y en este sentido es bastante fiel al original, al tiempo que algunas escenas preparan el terreno a la que sería otra conocida película de Hooper, Poltergeist. Todo conseguido con efectos chapuceros (aunque dignos de elogio en tanto que artesanales) pero que saben captar a la perfección una aureola de carácter mágico que es más propia del clasicismo de antaño que de estos tiempos donde el posmodernismo campa a sus anchas. Pátina mágica que indiscutiblemente ha de ponerse en relación con la percepción propia de la infancia y que es una constante en la obra de Stephen King.
Además, debe reconocerse que cuenta con algunas escenas francamente memorables que deberían pasar a ser recordadas dentro de la mejor tradición del cine de terror. Como también cuenta con algunos hallazgos iconográficos dentro del cine de vampiros, como la caracterización del "nido" del sire: lejos del típico ataúd que popularizó la Hammer, los "niños" creados por el maestro duermen junto a él distribuyéndose sin orden ni concierto por el suelo de una inmunda cámara.
Estoy enamorao de esos ojillos y esos piñacos

Por supuesto, Salem's Lot no salió de la nada, y en ella percibimos la influencia de otras obras, como The Haunting of Hill House, no sólo en el original sino en su versión televisiva. Como también Nosferatu es un referente ineludible. Como también marcaría a films posteriores, como esa divertida gamberrada de los ochenta que es Fright Night (la escena final es un calco pasado por el tamiz del cine palomitero para adolescentes de la época).
En definitiva, una de las mejores adaptaciones para la pequeña pantalla de una obra de King, ¡con treinta años ya de antigüedad!

domingo, 2 de agosto de 2009

Arrástrame al infierno, de Sam Raimi


Arrástrame al infierno podría ser un buen film de ¿terror? (llamémoslo así a falta de mejor nombre) en tanto que da lo que promete, diversión a raudales y sustos a mansalva.
Ahora bien, el conjunto recuerda, a pesar de contar con un generoso presupuesto, a un episodio más de Masters of Horror o de la previa Tales from the Crypt, aun con el sello genuino de este director, que como ya sabréis se hizo conocido con su saga Evil Dead. Y es precisamente Posesión infernal uno de los referentes indiscutibles de su recién estrenado film. Así pues Raimi vuelve, 28 años después, a sus orígenes, aunque perdiendo parte del genio con que nos sorprendió con aquella película. Porque Arrástrame al infierno carece de ese tono terrorífico a la par que angustioso que en Evil Dead se aunaba con humor, para constituir mera diversión, fruto de un "terror" gamberro, escatológico y gratuito, que se podría poner quizás en relación con Atrápame esos fantasmas de Peter Jackson.
Un manifiesto problema de la cinta es la previsibilidad de su desenlace, que viene a definir un guión simple que, sin embargo, cuenta con una protagonista atractiva en tanto que escapa un poco a los patrones habituales en el género. Otro aspecto poco corriente en este tipo de cine que presenta la película es un componente de comedia romántica intrascendente, algo que parece ser más bien un reclamo para determinado tipo de público que constituir una pieza indisoluble de un argumento que, por otro lado, toca temas como la ambición, la culpa o los traumas ligados a una adolescencia poco afortunada, si bien sólo de una forma anecdótica.
En definitiva, una peli divertida, con una pátina de falsa significación que busca acaso enmascarar una historia simple que peca de previsibilidad, una receta idónea para el verano y que se olvida tan pronto como se sale del cine. Y si sóis fans de Raimi, desengañaos, aquí no encontraréis una nueva Evil Dead que pueda recordarse de aquí a veinte años, sino tan sólo una peli menor de este director.

viernes, 17 de julio de 2009

Harry Potter y el misterio del príncipe (reseña relámpago)

¿Para qué llamarla así cuando la historia que justifica el título apenas queda abocetada? Vale que es muy divertido ver los resultados de unas hormonas adolescentes desbocadas, ¿pero y todo lo demás?
Buen comienzo, correcto desarrollo y desastroso desenlace para una película que, aunque posea una excelente ambientación (aunque yo me pregunto si éste es el mismo Hogwarts de entregas anteriores) peca, además de lo indicado, de un ritmo inadecuado hasta el punto de desconocer el significado de la palabra "clímax", al tiempo que descuida la caracterización de los personajes.
Por lo que respecta al libro, éste ha visto suprimidas varias escenas y detalles importantes y se ha traicionado, cuanto menos un poco, su coherencia interna.

viernes, 24 de abril de 2009

Enfrentados (Seraphin Falls)

La carátula del DVD: Nada que ver con el lamentable poster con que nos han vendido la película.


Ya no se hacen películas como ésta que tenemos entre manos, Enfrentados, peculiar traducción de Seraphin Falls, opera prima de David Von Ancken.
Nos encontramos ante un western curioso y extraño, no sólo por los tiempos que corren sino también por la inclusión de elementos que no son habituales en el género. Para empezar, el western ya hace tiempo que es un género en decadencia, si bien a los que nos gusta hemos tenido la suerte de poder disfrutar algunas joyitas como la serie Deadwood. Por ello no es de extrañar que arqueemos la ceja cuando un director novel decide iniciar su carrera con un western. Pero la curiosidad que pueda causarnos no se queda aquí, no, ya que descubrimos a varios actores de peso que se han embarcado en el proyecto (Pierce Brosnan, Liam Neeson y Anjelica Huston). Pero uno reconoce que no puede por más que quitarse el sombrero al leer la premisa básica de la película, según la cual el argumento parece limitarse a la persecución de un hombre por parte de otro a través de vastos escenarios naturales.
Una propuesta tan valiente sin duda se merece a priori mis respetos.
La idea de venganza es la que mueve al personaje interpretado por Neeson, mientras que en el caso del personaje de Brosnan es la culpa quien acompaña su huída, aunque ambos tienen en común un evidente desengaño por la vida; es como si ambos estuvieran hastiados, cansados de la lucha; y ambos son perdedores de una misma guerra, la Guerra Civil americana, por mucho que cada uno estuviera en uno de los dos bandos contendientes. Por otro lado, el personaje que interpreta Brosnan puede ser concebido en términos legendarios, ya que de él se cuenta alguna que otra historia vivida en la guerra que le sitúa por encima de la esfera mortal, si bien no se insiste apenas en ello. Esa aureola es intrínseca a la concepción mítica de la frontera, y se observa en varios westerns (ahora mismo estoy pensando en Clint Eastwood, ya sea frente a la cámara como detrás de ella).
Un elemento interesante en la película es la naturaleza, presentada en forma de entorno hostil al que los personajes deben enfrentarse necesariamente. Una relación que merece una atención especial y que ocupa alguno de los mejores momentos del film. Y creo que debo destacar este aspecto precisamente porque suele pasar inadvertido. La Naturaleza pasa de ser un mero telón de fondo para la acción a convertirse en un personaje más, que interactúa con los demás. Y es que la escena inicial es de lo mejorcito de la película, con un Brosnan tratando de sobrevivir en un paisaje invernal de montaña después de haber caído a un río sin más ayuda que un par de balas y un cuchillo de monte.
En mi opinión, otro de los puntos fuertes de la historia, aunque seguro que hay quien opine que puede ser uno de sus puntos flacos, es la simpleza de la propuesta, así como la escasez de explicaciones a la hora de bucear en los motivos que impulsan a uno a ir detrás del otro. Una película así se presta incluso a reflexiones que bien pudieran haber salido de boca de alguno de los protagonistas pero que en cambio se han quedado en el tintero del guionista. El laconismo es la norma para los personajes principales, aunque hay perlas como (referida a las palabras de la Biblia en boca de un predicador): "No hay por qué temerlas. Son sólo palabras. Y en esta tierra no hay Dios".
Y el final, que no os voy a estropear, es otro de los detalles que hacen destacar este western por encima de otros, ya que viene a introducir un elemento de corte pseudofantástico u onírico que no es ni por asomo lo que estamos acostumbrados a ver en una película de este género.
Pero la película no es todo virtudes. Es evidente una concepción "pasillo" según la cual los personajes se van encontrando diversas situaciones y personajes a lo largo de su persecución, recurso que peca de artificioso. Y es precisamente alguno de estos "encuentros" el responsable de actuar en perjuicio de un ritmo ya de por sí sosegado. Ahora bien, ¿está el ritmo supeditado a un ideal contemplativo o no? Aquí yo me decantaba por la segunda opción. La Naturaleza, aunque condicionante que llega incluso a ser crucial, no es mostrada como en "Las aventuras de Jeremiah Johnson" (una más de mis obsesiones fílmicas dentro del western), donde llega a tragarse a Robert Redford por momentos.

En fin, que estamos ante un peligroso ejercicio cinéfilo, un salto en el vacío sin red, que puede que interese a algunos de vosotros, fans irredentos del western y de las historias sencillas que no necesitan ambage alguno para transmitir. No nos engañemos, no estamos ante una gran película, ni mucho menos, aunque no creo mala idea recordarnos de este nombre, David Von Ancken. Yo al menos tengo curiosidad por ver qué viene después de ésto (si es que viene algo).

domingo, 19 de abril de 2009

Déjame entrar


No puedo hacer una reseña típica de la que es una película atípica. Así que, como la reseña de Marguis en Insensatos, me salgo por la tangente.

Déjame entrar es...

... la línea divisoria entre la infancia y la adolescencia.Punto y aparte.

Pero también es...
Crueldad. Y violencia. Ya puestos hablemos de sexo.
Pero ojo, que aquí la Inocencia se escribe con mayúsculas. Sí, hemos tenido una regresión infantil. Blanca, pura, como la nieve inmaculada que deja tras de sí la tormenta.
Hollemos esa nieve. Padres e hijos. La dictadura del púber ante su progenitor. Divorcio. Soledad.
Pero seamos plásticos. Derramemos sangre sobre el blanco manto. Violencia de nuevo. Monstruos. Pedofilia. Bullying.
Sigamos en este terrible reverso. Adicción y dependencia, que no necesariamente son lo mismo. Y por supuesto, manipulación.
Pero no seamos tan negativos. Ahí dentro también hay Amistad. Y Amor, al que contemplaremos desde varios ángulos, a fin de ser fieles a lo que en verdad es.
Y de fondo, una sociedad encerrada, privada de sol, donde se advierten algún que otro tabú sexual, donde el alcohol reconforta tanto o más que la lumbre del hogar, y el humor, negro como no podía ser de otra manera teniendo en cuenta la latitud, es un aliado de inestimable valor.


Ah, se me olvidaba.
Déjame entrar es, también...
Vampiros.
Una nueva perspectiva. Al menos una alejada del tópico.
El no-muerto (lo siento, esta vampira, esta niñita adorable de enormes ojos verdes que no necesita articular sonido alguno para hablar, y de qué manera, está bastante viva) tiene un tacto, una empatía dolorosamente humanos. Y en él (ella) está latente la bestia,que como cualquier animal se mueve por puro instinto de auto-conservación.
Hace mucho que tiene 12 años, sí, pero aquí cabría discutir la delicadeza que muestra en su trato con el protagonista del film, otro niño de la misma edad. ¿Es sinceridad? ¿Interés? Independientemente de lo que decidamos, está el hecho. El tremendo cuidado con que procede esta criatura y que aporta una cualidad difícil de encontrar en otros films adscribibles a este género.
Y luego, los tópicos reinterpretados, adaptados a estos tiempos (¿es la década de los ochenta la que sirve de marco a la historia?), de forma creíble.

Iba a acabar con una mini-reseña típica. Pero para qué. Así está bien. Al menos, así me gusta.
Ah, me ha encantado, por si a alguien le restaba la duda.

Mañana mismo me voy a encargar el libro en inglés, de John Ajvide Lindqvist.

It's a free world, de Ken Loach


Tenía que pasar un día u otro. Estábamos acostumbrados a la figura del trabajador, el obrero, el eterno luchador que trata de mantenerse a flote y conseguir lo mejor para los suyos, enfrentado a un sistema caníbal e inmisericorde que no hace más que ponerle trabas cuando no se dedica a apalearle miserablemente en nombre del beneficio empresarial. Y es que ése es el héroe del cine de Ken Loach. El parado que lucha por salir del alcoholismo mientras entrena a los chavales del barrio (Mi nombre es Joe), el peón ferroviario que ha de subsistir como puede trabajando precariamente y a destajo porque la empresa pública para la que trabajó toda su puñetera vida ha sido privatizada (La cuadrilla), el adolescente que menudea con drogas en la calle para comprarle una cabaña prefabricada a su madre (Thirteen)... Todos ellos son los héroes de Loach. Tipos con los que sintonizas a la primera y que te hacen sufrir de mala manera, pero que como ellos aprietas los dientes y cierras los puños y sigues adelante, intentando que aflore una sonrisa en tus labios, cosa que a veces es, desafortunadamente, imposible.
Pero como decía, tenía que pasar. Ya iba siendo hora que miráramos al otro lado. Ya no es tiempo de héroes, sino de villanos. Y no me refiero a ésos de ficción que te acaban cayendo hasta simpáticos, no, sino a los reales. Y la realidad, la cruda realidad, no puede sino ser motivo de espanto. Bienvenidos al mundo de un liberalismo atroz, despiadado, donde todo vale si eres ambicioso y sin escrúpulos. Todo por un puñado de dólares.
Y si no, que se lo digan a Angie, una treintañera, madre soltera, que le han dado la patada en su trabajo después de un arrebato de dignidad propiciado por el acoso sexual de que era objeto por parte de su jefe. Obligada a buscarse la vida para sacar adelante a su hijo, un adolescente que vive con sus abuelos, a Angie se le ocurre una idea, que no es otra que, aprovechando su experiencia en agencias laborales, crear su propia empresa junto a su compañera de piso. Ambas se encargarán de proporcionar trabajo a inmigrantes, en principio regularizados, y a satisfacer a empresarios deseosos de mano de obra barata, sumisa y dispuesta a cubrir turnos dobles y hacer cuantas horas extras sean necesarias.
No hay duda de que estamos ante una película de Ken Loach. No sólo a nivel temático, sino también técnico. Así, por un lado,En un mundo libre se ha de incluir dentro de un cine comprometido que es la norma en la carrera cinematográfica del inglés. Por otro lado, la película se acomoda dentro de un estilo documental que es el que suele elegir Loach a la hora de rodar. Sin embargo, debo decir que a este último respecto, el resultado no se halla a la altura de otros films previos. La presunta naturalidad que sería de esperar de acorde a este carácter documental se halla lastrada en algunos momentos por pequeños detalles de guión que restan algo de coherencia al desarrollo del personaje de Angie, brillantemente interpretado por Kierston Wareing, y aportan cierta importura que, todo sea dicho de paso, a veces aparece en las películas de este director.
Aun así, la película creo que consigue su objetivo, que pasa por despertar en el espectador un rechazo incondicional hacia el reprobable y miserable proceder de Angie. Sin embargo, Loach usa una escala de grises para dibujar a la protagonista que, después de todo, debemos recordar que parte de una difícil situación en la que ella misma es una víctima cuyas consecuencias acaban por abocarla a sucumbir a la lógica del liberalismo más diabólico. Pese a ello, es la ambición y la impunidad penal las que acaban por hacerla entrar en dicho juego. Pero el espectador se da cuenta de otra cosa que le atañe a él, y sólo a él, que no es sino que también es cómplice de la injusta situación por la que pasan tantos y tantos inmigrantes en tanto que consumidor de los productos que salen de esas fábricas. Por no hablar de la burbuja de bienestar material que nos ciega frente a las penurias de ese grupo social olvidado, marginado, inadvertido, con el que compartimos nuestro espacio.
En definitiva, el Loach de siempre (perro con tres patas incluído) con la salvedad de que esta vez ha decidido cambiar por completo su punto de vista habitual, el de la clase obrera, para adoptar el menos amable del empresario sin escrúpulos. Preparad vuestros estómagos.

miércoles, 15 de abril de 2009


A Michel Gondry le conocí (en sentido figurado) cuando vi un video musical que había dirigido para los Chemical Brothers. Se llamaba Star Guitar. No me pareció gran cosa la primera vez, hasta que llegó a mis manos su cómo se hizo. Entonces empecé a apreciar la genialidad, que seguro que alguno discutiría, de este tipo. Luego vino ¡Olvídate de mí! , y supe que desde entonces debía seguirle la pista al francés.

Rebobine, por favor es el último producto con que nos ha sorprendido Gondry.

Be Kind Rewind, título original de la cinta, además de presentarnos una desquiciante premisa (de la cual no pienso deciros nada), si bien contemplada desde una perspectiva que no puede calificarse precisamente de original (la sombra de Capra es alargada) sí que consigue sorprendernos a nivel audiovisual y lo que aun es más importante, emocionarnos, enternecernos, con las disparatadas ocurrencias de la pareja protagonista, formada por los actores Jack Black y Mos Def, que acaban por movilizar a todo un colectivo social, el constituído por su barrio, sirviéndose de medios como el cine y la música, que acaban constituyéndose como protagonistas indiscutibles de la historia, con tal de impedir la demolición de una finca donde se halla emplazado un videoclub y la vivienda de su propietario, el mismísimo Danny Letal Weapon Glover.
Una película pequeña que habla de cine con mayúsculas, y de cómo éste ayuda a hacer un poco más llevaderas nuestras pequeñas vidas. El cine como evasión. El cine como magia. El cine como elemento de cohesión. El cine al margen de los intereses de las grandes productoras.
Una de esas películas que te dejan una estúpida, bobalicona sonrisa en la cara cuando dejas la sala.

domingo, 12 de abril de 2009

Picnic en Hanging Rock, de Peter Weir




What we see and what we seem is but a dream - a dream within a dream.

Lo que vemos y lo que parecemos no es más que un sueño... un sueño dentro de un sueño.

Estos versos de Edgar Allan Poe seguidos de la flauta de Gheorghe Zamfir marcan el inicio de Picnic en Hanging Rock, una de las primeras y más interesantes películas del australiano Peter Weir.

Durante el transcurso de una excursión celebrada el día de San Valentín de 1900, tres alumnas del prestigioso colegio Appleyard y una de sus profesoras desaparecen en Hanging Rock, una formación rocosa de North Carolina, en Australia. El suceso, envuelto en un halo de misterio, conmociona a una sociedad que sigue a través de la prensa los progresos de la investigación policial que concluye sin resultados satisfactorios.

Tal es el argumento de la novela escrita por Joan Lindsey, de cuya adaptación a la gran pantalla se encargaría un joven Peter Weir.

Hay algo en torno a esta película que desafía a la razón. En efecto, cómo explicar si no la desaparición de varias personas en un entorno natural y bajo el sol de mediodía. La Naturaleza cobra, llegados a este punto, una importancia esencial. Ella encarna un pensamiento de carácter mágico, animista, que tiene su reflejo y expresión en la cosmogonía aborigen australiana (recordemos la nacionalidad de Peter Weir). ¿Qué esconde el laberinto rocoso de Hanging Rock? ¿Acaso un portal entre el mundo físico y el mundo espiritual de los inmemoriales ancestros aborígenes?

Lo cierto es que el visionado de la película no satisface la curiosidad del espectador. Weir no ofrece una solución final, sino que se sumerge aún más profundamente en el misterio, formulando nuevas preguntas sin respuesta. Aún diría más: El que Weir decidiera recortar siete minutos del metraje original para su director's cut (única versión que encontramos editada aquí) se debe, precisamente, a una voluntad de perpetuar el enigma.

De hecho su intención es sólo sugerir, conseguir que atisbemos un mundo que no puede ser comprendido haciendo uso de los instrumentos que nos proporciona nuestra razón civilizada. El desamparo al que nos vemos abocados al vernos privados de nuestra forma de entender lo que nos rodea va asociado, irremediablemente, a una floración de nuestros miedos más atávicos. Y miedo es lo que sentimos cuando asistimos a la exploración de la Roca por las alumnas del colegio. Comienza como un desasosiego que se troca inquietud, que a su vez desemboca en puro terror.



Complementariamente, Hanging Rock es una película de contrastes:

El que en mi opinión tiene una mayor relevancia es la oposición Hombre-Naturaleza. El primero cree poder dominarla, y de hecho al principio puede parecer que tiene éxito en la empresa, pero en última instancia la segunda se erige en victoriosa.

Pero no es el único, ni mucho menos. En el film resulta clara la contraposición de dos culturas, la de la metrópoli británica y la de la colonia australiana; ambas conectadas pero al mismo tiempo diferentes. Por otro lado también se da un contraste de índole social, que viene dado por la presencia de personajes pertenecientes a clases diferentes. Finalmente puede observarse un anhelo de libertad entremezclado con lo que me atrevería a calificar de pulsión erótica, que choca abiertamente con la rigidez moral de las postrimerías de la época victoriana, periodo histórico que, dicho sea de paso, se encuentra recreado con gran acierto.

En último lugar, no sería justo poner punto final a esta reseña sin mencionar la extraordinaria fotografía de Russell Boyd y la excepcional banda sonora de Bruce Smeaton y George Zamfir que dan el acabado perfecto a una película interesante, extraña como pocas e injustamente poco conocida.

sábado, 4 de abril de 2009

Southland Tales, o hay vida después de Donnie Darko para Richard Kelly

We saw the shadows of the morning light,
The shadows of the evening sun,
'Til the shadows and light were one...


Visionar de nuevo Southland Tales después de cuatro meses de aquella primera y desconcertante vez me lleva a escribir estas líneas. Porque ahora creo que ya soy capaz de decir algo al respecto.

Por partes. Hagámoslo digerible.

Southland Tales es una película.
La segunda película de Richard Kelly, aquel director novel que sorprendió a público y crítica con Donnie Darko, su opera prima que actualmente se considera una obra de culto.

Antes de contaros de qué va la cosa sin duda os encantará saber que Southland Tales fue un sonoro fracaso en taquilla.Y la mayor parte de la crítica que asistió a su estreno en Cannes la puso a parir.

¿De qué va?
Southland Tales está ambientada en Los Angeles, en un futuro inmediato.
Los Estados Unidos sufrieron un ataque terrorista en su propio territorio. Un ataque nuclear. Desde aquel preciso instante el país se enzarzó en una guerra contra el terror a escala global (¿os suena?).
Dio comienzo la Tercera Guerra Mundial, que se libraría en varios escenarios, principalmente en Oriente Medio. Irak estaba entre los campos de batalla donde los marines estadounidenses entrarían en combate.
Pero la guerra contra el terrorismo tendría repercusiones para la política interior norteamericana. Las fronteras interiores se militarizaron y en virtud del Acta Patriótica (la 69) se creó una nueva agencia de seguridad llamada US-Ident que pasó a ejercer un férreo control sobre la información e internet.
La guerra también propició un cambio en el uso de las energías, ya que los suministros petrolíferos provenientes de Oriente Medio cayeron en picado. Un inventor alemán, el Barón Von Westphalen junto a su compañía Treer, patenta un generador basado en el "Karma Fluido", un campo energético originado en las corrientes oceánicas. Una fuente renovable, ilimitada y limpia con la que empiezan a funcionar, progresivamente, todos los medios de transporte.
Otro factor a tener en cuenta es el auge de las teorías marxistas que dan lugar a un Neo-Marxismo que propone, en su línea, la destrucción del sistema capitalista y el derrocamiento de dios. Un movimiento político que cuenta con numerosos adeptos en Los Angeles, especialmente entre artistas e intelectuales.

En este contexto se mueve Boxer Santaros (Dwayne Johnson, "The Rock"), un actor de pelis de acción con amnesia que tiene un affair con Krysta Now (Sarah Michele Gear, "Buffy", en la serie homónima), una ex-actriz porno que trabaja actualmente en una especie de chat show y que hace sus pinitos en el mundo del pop (con un álbum llamado Teen Horniness Is Not A Crime que bien pudiera pasar por una parodia de Britney Spears). Como también están los hermanos Taverner, Roland and Ronald (Seann William Scott), que sirvieron en Irak y cuyos destinos parecen entrelazarse con el de Boxer Santaros en lo que parece ser una trama que podría alcanzar a toda la Humanidad.

Southland Tales demuestra que Richard Kelly tiene una serie de obsesiones particulares que no ceja en plasmar en sus proyectos cinematográficos. Con ello me refiero al tema que ya vimos en Donnie Darko, el del destino, que vuelve a aparecer en esta película sólo que a un nivel más épico, con evidentes ecos apocalípticos (Have a Nice Apocalipsis fue uno de los lemas con que se publicitó la película). Pero no es el único. Y como no quiero spoilearos... hasta aquí puedo leer. Ahora bien, tened en cuenta que Southland Tales, aunque no lo parezca a simple vista, es una película de ciencia ficción. ¡Y vaya si lo es!

Antes de contaros mis impresiones, otro dato que hay que tener en cuenta si se os pasa por la cabeza ver esta peli algún día:
Originalmente estaba pensada como una de las partes integrantes de un proyecto constituído por dos partes más. Bueno, en realidad cada una de estas partes a su vez era una trilogía, de forma que Southland Tales fue concebida en un principio como una historia a contar en nueve partes. Las seis primeras se adaptarían al formato cómic, y las tres últimas, el desenlace, serían la película propiamente dicha. Finalmente el proyecto en cómic se vio reducido a tres partes, cada una de las cuales ha sido un tomo yanki. El cómic está escrito por el mismo Richard Kelly, como no podía ser de otra manera, y dibujado por Brett Weldele, e incluyen fragmentos de un guión cinematográfico, The Power, que no es sino un ejercicio de metalenguaje.

Southland Tales requiere un esfuerzo consciente del lector/espectador. Primero porque la lectura previa de los cómics ayuda a entender elementos de la historia que, de no haberse leído, no acaban de quedar claros, por mucho que la película arranca con 15 minutos en los que Kelly trata de sentar las bases por las que se rige su mundo.

Por otro lado está el elemento apocalíptico, a partir del cual se articula la obra y que se halla configurado a partir de fuentes bíblicas y del particular punto de vista de Richard Kelly. Es éste, en mi opinión, el aspecto más problemático ya que, aunque influye en la comprensión de pequeños detalles a lo largo de toda la película donde se muestra decisivo es a la hora de interpretar el final de la misma. Porque Southland Tales es una película que, una vez visionada, provoca en el espectador la necesidad de una explicación, no es un mero producto de disfrute evasivo. De ahí que mirando en internet no sea extraño encontrar páginas donde uno puede leer las interpretaciones que del film tienen algunos de los fans más acérrimos.
Además, el metraje de la versión disponible en DVD no es íntegro. Kelly ya ha prometido una versión donde presumiblemente además de comentarios y extras podrían aparecer escenas eliminadas, un poco en la línea de la versión en estuche metálico de la edición alemana de Donnie Darko donde se incluían textos que aclaraban en gran medida parte de la acción.
Otro aspecto de Southland Tales que puede despistar al espectador es el amplio número de personajes implicados en la trama. Muchísimos secundarios que vienen a dificultar la comprensión de las distintas tramas que confluyen en la principal.
Evidentemente todo ello supone un serio obstáculo a la hora de entender y disfrutar la película.

Southland Tales se brinda a opiniones diversas. O se la odia o se la ama, sin términos medios. Al menos ésto es lo que deduzco de las críticas que pueden encontrarse en la red. Por lo que a mí respecta, reconozco que la primera vez que la vi, después de haberme gustado mucho los cómics, el desenlace de la película me dejó con cara de tonto. Sí, me pareció una monumental tomadura de pelo. Ahora bien, Kelly había obtenido el mejor de los registros posibles de sus actores y actrices (y que hasta el momento no habían destacado precisamente por sus "excelentes" dotes interpretativas en otras películas), lo cual era ya todo un logro. Además la historia hurgaba en la herida del 11-M, relacionando este hecho, así como la situación real a la que condujo en los USA, con ideas y conceptos de ciencia-ficción, atractivos, que daban pie a múltiples lecturas; el ritmo era correcto (en ningún momento de las más de dos horas que dura se me hizo pesada) y contaba con una banda sonora excepcional que se corresponde a la perfección con lo que el director quiere transmitir en cada escena (además integrada por grupos que me encantan, como Jane's Addiction, Pixies, The Killers, Moby...). Pero eché en falta una explicación y una mayor coherencia interna.
Y después de cuatro meses, el segundo visionado. Y me encantó. Por mucho que el final sigue resultándome extraño. ¿Por qué? Un poco por lo que ya os he comentado. Otro poco por ese componente subjetivo que te lleva a apreciar unas cosas cuando otros no ven más que mierda en su lugar. Y con todo sigo creyendo que Southland Tales podría haber sido una película todavía mejor.

Probad. Si os atrevéis. Y ya me contaréis.

Southland Tales, el trailer

This is the way the world ends,
This is the way the world ends,

Not with a whimper,

But with a BANG.

viernes, 6 de marzo de 2009

Watchmen, o la frigidez masturbatoria

Lo mejor de la película, a mi gusto, la intro con homenaje incluído a H. Cartier-Bresson

Que el cine no es lo mismo que el cómic es una perogrullada. Lo malo es que los hay que no parecen ser capaces de establecer diferencias entre ambos medios.
Watchmen, la película, es una adaptación bastante fiel de la novela gráfica de Alan Moore (ups, perdón, la novela gráfica co-creada por Dave Gibbons, como rezan los créditos iniciales). Tanto que se reconoce una destacada correspondencia plano-viñeta, al menos hasta donde uno recuerda de su primera y única lectura del cómic, del que guardo un grato recuerdo (y poco más).
Ahora bien, ¿a qué se deberá el hecho de que el visionado de la película no me haya emocionado ni un ápice? Uno aquí se pregunta si acaso no hubiera sido preferible sacrificar algo de fidelidad en aras de un poco más de corazón.
Para colmo de males, el director imprime algo de sí mismo en ella (como no podría ser de otra manera), un posmodernismo que prioriza el envoltorio a la esencia y que, entre otras cosas, se traduce por un tono artificial que casi parece decirnos algo así como que después de todo estamos ante una adaptación de un tebeo de superhéroes llevado a cabo por una productora y un director estadounidenses.
Y claro, los tiempos que corren exigen, como Marte, carne. Y quien dice carne dice sexo gratuito aunque bajo la sombra del puritanismo de los padres fundadores. Y, por supuesto, violencia. No, esperad: VIOLENCIA. Así está mejor. Que se vea, por favor. ¿Para qué vamos a sugerirla, cuando podemos exhibirla en todo su magnífico esplendor?
Sigh.
Y ahora es cuando llegamos al ritmo de la película: Reconozco haber bostezado, aunque al menos no me he movido en mi butaca más de lo estrictamente necesario. Aparte de las escenas de rigor a cámara lenta que no sé para qué están las más de las veces (ay, Sam Peckinpah, si levantaras la cabeza), hay algo que falla y no sé deciros qué es... Y es que el ritmo adolece de una regularidad que contribuye a consolidar esa frialdad con la que abría este post y que exuda la cinta.
¿Las interpretaciones? ¿Acaso hay algo digno de reseñar de ellas? Er... paso palabra.
Lo único que sé es que, como me he quedado con ganas de que me cuenten una buena historia que sea capaz de emocionarme, mañana o pasado iré a ver Big Torino o Julia. Quizás tenga más suerte.
Y ya para acabar, ¿os imagináis Watchmen como una miniserie de la BBC? Seguro que el sr. Moore saldría en los créditos y haría un cameo. O dos.

viernes, 27 de febrero de 2009

Che: Guerrilla


Quienes vieron hace unos meses la primera parte de este díptico fílmico sobre la figura del Che que firma Steven Soderbergh muy posiblemente se hayan llevado una enorme sorpresa con esta Guerrilla.
Pasando por alto todo el trabajo que el argentino llevó a cabo desde el punto en que acaba la primera película (labor diplomática internacional, intentar export ar la revolución en el Congo y Venezuela), la acción del film se centra exclusivamente en el escenario boliviano que pondrá punto final a su carrera y vida.
Así, la cinta nos presenta la organización y desarrollo del movimiento guerrillero, desde un enfoque que, en mi opinión, busca más aproximarse a la realidad que recrearse en valores cinematográficos. Es decir, aun siendo ficción, el relato bélico dista mucho de la perspectiva bajo la cual suele interpretarse el tema. Despojando al Che del romanticismo con que generalmente se viste un proceso o acontecimiento revolucionario, tan sólo queda ante nosotros el hombre, en la línea de la primera película.
Sin embargo, aquí el tono que impera en la película es crepuscular, hasta el punto de determinar la elección de ciertas técnicas cinematográficas (me da la sensación de que deben haberse servido de un filtro para disminuir el cromatismo y darle un aspecto desvaído, frío a las escenas).
No es una película fácil de ver, por mucho que el contenido político de la primera haya cedido un poco para apostar por la vía de la acción. El ritmo es muy irregular, aunque por encima de ello el principal problema que arrastra la película es cierta frialdad expresiva: No arrebata al espectador, y apenas logra emocionarle.
Aun así supone un visionado interesante por cuanto tiene de desmitificación. Y Benicio del Toro borda el personaje.

domingo, 22 de febrero de 2009

Descenso a los infiernos con Vals con Bashir

Vals con Bashir: Donde 26 perros tienen mucho que decir

Ari Folman, el protagonista (y director) de la historia que se cuenta en Vals con Bashir no recuerda cuál fue su papel en la Guerra del Líbano del 82, en cuya invasión participó como un soldado israelí más. Pero la conversación que mantiene con un antiguo amigo y compañero de armas acerca de un sueño recurrente donde éste es acosado por una furiosa manada de perros le lleva a Ari a preguntarse el porqué no recuerda apenas nada de aquellos años de su vida que estuvieron marcados por la invasión del Líbano y la masacre de los campos de refugiados de Sabra y Chatila.
A partir de este momento Ari dedica todo su tiempo a reconstruir y revisitar un pasado esquivo a base de encuentros con antiguos camaradas. Un pasado que Ari descubrirá, poco a poco y para horror del espectador y donde para sorpresa del protagonista se hallan recuerdos que él creía ciertos cuando en realidad constituyen una mera construcción personal con vistas a salvar su cordura.
La película es muy dura, y en cierto sentido la técnica de animación que usa acentúa la crudeza de las imágenes, que alternan realidad y ficción onírica, singular combinación que se sirve de una acertada banda sonora que confiere aun más potencia expresiva al resultado final.
Pero por encima de las consideraciones formales y técnicas que atraen la atención del espectador desde el principio de la película, el film es muy interesante por la imagen que transmite de la guerra: Un absurdo que se pone en evidencia una y otra vez, de boca de los supervivientes que acompañaron a Ari en aquel conflicto que ha dejado hondas cicatrices en su memoria. Un testimonio de primera mano que sugiere cierto deseo de exorcizar demonios y que golpea al espectador de forma contundente. Un ejercicio de memoria histórica realmente necesario.
Hacía tiempo que no salía del cine tan afectado por lo que acababa de ver.

Reseña en la web de El Público.

jueves, 19 de febrero de 2009

Beautiful girls


Aquí, mi debilidad. Esa película que parece que hicieron para mí. Amor al primer visionado. Y paradójicamente estamos hablando de una comedia romántica (umm, no tengo muy claro que sea correcto etiquetarla como tal) que precisamente es un género que me interesa más bien poco.
Pero Beautiful Girls es una de esas escasas excepciones que nunca me canso de ver, una y otra vez (ayer la echaban por la tele), como bálsamo ante los problemas que plantea el día a día. Un bálsamo atípico dentro de lo que son mis circunstancias y filias habituales (ahora mismo pienso en Once, otra comedia romántica de final poco convencional, o en On the Edge, protagonizada por dos suicidas que descubren el amor en un psiquiátrico).
Beautiful Girls es el retorno al hogar, un hogar roto por la muerte de una madre. Es afrontar la madurez, con todas las responsibilidades y el dolor que ello reporta. Es aprender a pisar con firmeza, con decisión, en un terreno hasta entonces desconocido y temido. Son todas esas mujeres increíbles, enormes, de las que no puedes sino enamorarte perdidamente. Es la amistad como realmente la entiendo y como creo que debería ser entendida. Es amor, y es desengaño. Es, en definitiva, cantar Sweet Caroline en un bar con un chupito de güisqui en la mano y un frío del cagarse en la calle.

domingo, 8 de febrero de 2009

Mrs Henderson Presenta


Producción de la BBC a medio caballo entre la comedia, el drama y el musical, basada en hechos reales: Laura Henderson, una bienestante y activa viuda de 69 años decide, desoyendo a sus amigos, adquirir un teatro clásico en Londres, el Windmill, (si clickáis en este enlace podréis ver fotos de la época)transformándolo en uno de variedades. Y para salvar un negocio donde el éxito en taquilla depende de la originalidad del espectáculo, Mrs Henderson está dispuesta a hacer temblar los cimientos de la todavía recatada sociedad de la época colocando a chicas desnudas sobre las tablas del escenario.
Mrs Henderson Presenta... varios temas de interés: las ansias por vivir de una mujer que si seguimos las convenciones de la época debería prepararse para salir de escena en el otoño de su vida; el drama de la pérdida de un hijo; el patriotismo británico en pleno bombardeo de su capital (uno de los hechos más trágicos de su historia y que al turista ocasional no deja de recordárselo la multitud de monumentos conmemorativos que podrá encontrarse de paseo por la city); el desafío a los estrictos (aunque cambiantes) valores morales de la época...
La película, británica hasta la médula (los interesados en la historia de este país durante la Segunda Guerra Mundial sabrán apreciar los escenarios londinenses bajo el fuego de la aviación nazi), presenta a una Judi Dench fabulosa en su papel de Laura Henderson, así como a un contenido Bob Hoskins, ambos bajo la competente dirección de Stephen Frears.
En definitiva, una agradable sorpresa y una amable película.

sábado, 31 de enero de 2009

No sos vos, soy yo


¿Qué tendrá esta película que la hace tan especial?
Porque la verdad, esta historia la hemos oído mil veces: Chica rompe con chico de la forma más rastrera que uno pudiera imaginar; chico ha de rehacer su vida.
Pero esperad, que igual os estoy transmitiendo una idea equivocada de la película. Lo que os encontráis aquí al cabo de un cuarto de hora de cinta es una tragedia al uso que, oh sorpresa, se troca en comedia. Pero ojo, que uno cuando piensa en "comedia" le vienen a la mente imágenes de sitcoms yankis y humor grueso que poco o nada tienen que ver con esta película argentina. No, aquí de lo que se trata es convertir el desazón existencial propiciado por una soledad que de repente llama a la puerta de un dependiente emocional en un comienzo donde lo absurdo de las relaciones humanas no puede sino ser visto con humor.
Lo acertado del retrato psicológico del protagonista se auna con un tono natural, fresco, que confieren a la historia una credibilidad y coherencia donde más de un@ se sentirá reconocid@. Y es que una película así un@ la disfruta más y la aprecia mejor cuando le ha pasado algo mínimamente parecido a lo que le acontece (o sufre) el personaje principal.
Toda una lección de cómo convertir una pesadilla monstruosa en un día soleado de verano. Y si después de visionarla no sabéis ver nada de lo que os he dicho... yo que vosotros acudiría a un psicólogo, preferentemente argentino.

Sólo quiero caminar


El que una peli esté nominada para los Goya es fantástico: puedes ver pelis que en su momento se te pasaron (y ésta apenas estuvo en proyección en Palma). Así que no lo dudo ni un momento.
Y ojalá hubiera dudado.

Sólo quiero caminar es serie negra de andar por casa. Su historia no tiene nada del cine clásico norteamericano: quiere ser dura y sucia. Un contexto criminal mexicano para un grupo de mujeres españolas que han tenido que luchar toda su puta vida para salir adelante sin nada más que ellas mismas. Su camaradería les da fuerza para seguir adelante en un mundo de hombres donde sólo podrán sobrevivir siguiendo las reglas de aquellos.
¿Suena bien, a que sí? Sí, en efecto, lástima que la ejecución no esté a la altura de lo que puede prometer a primera vista.
Los personajes de Sólo quiero caminar pecan de planos y de nulo o escaso desarrollo (quizás es porque ya se contó de ellos todo lo que se tenía que contar en Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, película que siento no haber visionado y cuyos personajes tienen su continuidad en ésta). El matiz interesante que poseen, y me refiero a ellas, es ese punto de reinvidicación feminista que se adivina (no es muy difícil verlo), aunque nunca se haga alarde de ello.
Como también me da la sensación de que está desaprovechada toda la ambientación mexicana (lo cual, teniendo en cuenta que México DF es una de las ciudades con unos índices de criminalidad más elevados a nivel mundial...). Los diálogos me parecen pobres en su mayor parte, y el guión sin duda mejorable.
Lo siento, no me la creo, sólo a ratitos, en especial hacia el final. Pero no es una película que te atrape desde el principio, sumergiéndote en la trama y con unos personajes que no les cueste nada seducirte. Más bien la ves desde fuera, sin implicarte.
Ahora bien, me siento tentado de salvar a Ariadna Gil de esta reseña tan negativa. Su personaje, hosco y duro (si hasta parece esculpida con un cincel), es posiblemente de lo mejor que puede ofrecer la película. Y poco más, la verdad.
Lo dicho, un quiero caminar pero no puedo. Y aun así, está nominada a los Goya: lo de la industria del cine español es la leche...

Comentarios sobre la peli de su director

lunes, 19 de enero de 2009

La clase


Cinta francesa adscrita a la ficción con aire documental que viene avalada por inmejorables críticas. ¿Y es para tanto? Veamos...
En La clase asistimos a un año lectivo de un grupo escolar equiparable a un tercero de ESO (catorce-quince años) de la mano de un profesor de lengua en un instituto público francés donde el componente multi-étnico ocupa un papel importante en la vida del barrio donde está sito el centro (el distrito número 20 de París).
Muchos son los aspectos originales que la película posee y que la diferencian de otros productos que han tratado el tema (me refiero sobre todo a las comedias y dramas de procedencia norteamerica, entre las que no puedo sino recordar la insufrible Mentes peligrosas).
Para empezar, el aire documental. La película está basada en un libro (Entre les murs, título con que también se conoce la cinta en Francia) que escribió François Bégaudeau, un profesor de lengua, y que venía a reunir sus experiencias durante un curso entero en un centro muy similar al retratado en el film. Curiosamente, el protagonista de La clase es el mismo Bégaudeau. Así pues, un profesor y no un actor. Lo mismo podemos decir de todos sus alumnos y compañeros de trabajo. No sólo no hay rostros conocidos sino que tampoco hay actores en esta película. Gente de la calle. Ahí es nada.
Por supuesto, lo que se nos cuenta es ficción, aunque una ficción creíble. Lo que pasa podría perfectamente pasar (de hecho así ocurre) hoy en día en un instituto de las características previamente señaladas.
A partir de aquí los hechos se exponen de forma presuntamente objetiva. No hay posicionamiento por parte del director, al menos aparentemente, aunque sí que es cierto que el film podría esconder parte de crítica más o menos velada a la figura del profesor, al modo de enseñanza y al aspecto burocrático del sistema. Pero es el espectador quien tendrá que poner de su parte y llegar a sus propias conclusiones. Lo cual no está nada mal si damos por hecho que lo que teóricamente pretende un profesor debería ser promover el pensamiento autónomo en sus alumnos.
Sumamente interesante es el retrato social que nos hace llegar la película, que apunta a la transformación de la sociedad francesa actual. ¿Cómo se puede reaccionar ante el aporte inmigrante subsahariano, marroquí o chino dentro del aula? Se ha de tener en cuenta de que estamos hablando de culturas a veces radicalmente opuestas a la de acogida en múltiples y básicos aspectos.
Como también es interesante constatar la realidad adolescente que nos presenta la cinta. O los límites de actuación para el docente.
En definitiva, una película necesaria, interesante para todo aquel que de una forma u otra se relaciona con la enseñanza (alumnos, profesores y padres), así como para todos aquellos que estén interesados en comprender un poco mejor a la que será la generación del futuro.

Link relacionado (cuando menos marginalmente): La Ola.